La entrada oriental a las murallas medievales, para los que venían de tierra, se hizo a través de una puerta de codo, denominada Arco do Repouso (Arco do Repouso) (por haber descansado Afonso III allí). Esta entrada se reforzó con dos torres de albatros en el siglo XIII, de origen almohade, cuya finalidad era defender una de las entradas más vulnerables de la ciudad.
Rua do Repouso 3, 8000-169
Faro
Su innovación defensiva es la aparición de la noción de contraataque pasivo en el que quien se acercaba al muro o puerta era rematado por la espalda. Esta situación se verificó debido al avance que tienen las torres en relación al muro.
Esta puerta está asociada a la Conquista de Faro por los cristianos comandados por Afonso III, el 29 de marzo de 1249, y sobre la que existe una leyenda que nos cuenta que la toma de Faro se hizo de forma pacífica, sin batallas sangrientas.
Cuenta la leyenda que un caballero cristiano y la princesa morisca se enamoraron. Por ello, la morisca fue acusada de traición por su padre, el gobernador árabe, y por ello embrujada y condenada a quedarse allí para siempre.